Uno de los hombres más queridos en el FC Barcelona y en general, en el fútbol profesional, Johannes Cruiff, falleció ayer en Barcelona a los 67 años de edad en su casa de la ciudad condal, a causa de un infarto, a consecuencia de los problemas de salud que llevaba acarreando en los últimos meses.
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| Cruiff, durante su etapa como entrenador. |
Viviendo a tan solo 500 metros del campo del Ajax, era difícil que un niño con tanta energía no hiciera de las suyas para colarse y hacerse hueco entre los grandes. En su caso, fue su madre, Petronella Bernarda Draaijer, quien hizo posible que su hijo estuviera dentro del equipo, gracias a su trabajo como personal de limpieza del club.
Así, Cruiff debutó en el Ajax, equipo con el que consiguió ganar un balón de oro y varias ligas de fútbol, y con el que jugó hasta 1974, año en el que fichó por el FC Barcelona tras una disputa con el Real Madrid, quien pensaba en un primer momento quedarse con la joven promesa del fútbol.
Durante su estancia en el FC Barcelona, logró hacerse con dos balones de oro más, además de su apodo “El holandés volador”, conseguido gracias a un gol que marcó frente al Atlético de Madrid durante el mismo año de su debut en el equipo catalán.
Tras varias temporadas épicas para él y su equipo, el jugador neerlandés retornó su trayectoria hacia la liga estadounidense de fútbol, convirtiéndose en el mejor jugador dell año 1979.
Con 34 años, decidió volver a su origen y jugar de nuevo en el Ajax pero el fin de su carrera estaba más cerca que nunca. No por su capacidad de juego, sino por varios motivos personales que marcaron el estado anímico del jugador. Sin embargo, fichó por el Feyenoord y consiguió sus dos últimas victorias de copa y liga.
Su etapa como entrenador estuvo marcada por su trayectoria en el FC Barcelona, donde logró conseguir grandes triunfos y sacar al equipo de la profunda crisis en la que estaba inmerso, aunque su fin en el equipo fue bastante complicado, llegando a quedar dividido tras su marcha.
En la actualidad, el neerlandés había centrado su carrera en el asesoramiento profesional y se había convertido en un referente de opinión en el fútbol a nivel internacional, además de dedicar parte de su tiempo a distintos proyectos de carácter social.
Su mujer, Danny Coster, y sus hijos Chantal, Susila y Jordi, recordarán siempre a uno de los mayores amantes del FC Barcelona como fue su esposo y padre, un “Holandés volador”, que ayer, tomó un nuevo rumbo.

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