jueves, 18 de diciembre de 2014

Entrevista: ¿Cómo es el otro lado de... La educación?

La Clínica Álava Reyes es un centro de consulta psicológica especializada en distintas áreas como son la infantil, adolescente, psicología de empresa o coaching tanto para padres como para jóvenes a los que les interesa este tipo de técnicas educativas. Aunque no es considerada una institución educativa como tal, el trabajo que en ella se realiza sí tiene una de las características básicas de una institución educativa, ya que en ella, se desarrollan  prácticas y sesiones formativas  tanto para padres como para niños, que ayudan a mejorar la educación de los más pequeños, además de hacer del día a día familiar una nueva aventura en la que sepamos desenvolvernos sin ningún tipo de problema. Eso sí, siempre siguiendo los consejos del equipo de expertos que la forman. 

Un equipo compuesto, entre otros profesionales, por Silvia Álava, Directora del área infantil de esta clínica, quien ha concedido una entrevista para contarnos “El otro lado de… La educación”.
Psicóloga, Postgrado en Marketing y Comunicación, experta en logopedia, y autora del libro Queremos Hijos Felices“, además de ser coautora de la enciclopedia “La Psicología que nos ayuda a vivir” y de “Cuentos para comer sin cuentos”, colabora en varios programas de televisión y radio, y tiene varios artículos publicados en diarios como “El País,” “El Mundo”, “ABC”, etc. Actualmente está cursando una tesis doctoral de Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad Autónoma de Madrid. A parte de todo esto, también imparte cursos sobre Inteligencia emocional, modificación de conducta y motivación en el aula para profesores y padres.


¿Cómo surge la idea de crear una escuela de padres?

La idea surge debido al gran desnivel que hay entre la formación que recibimos para nuestros trabajos, donde intentamos ser los mejores profesionales posible, y hagamos lo que hagamos intentamos formarnos e intentamos seguir haciendo cosas que nos perfeccionen, y en cambio, lo que es sin lugar a dudas uno de los trabajos más importantes de nuestra vista, que es el de ser padre o madre, apenas tenemos formación, y muchas veces te das cuenta de que los padres andan perdidos y utilizan el ensayo y error pero les falta el saber cómo gestionar las situaciones, sobre todo de la mano de expertos con unos estudios detrás.

 ¿Crees que siempre ha sido necesario este tipo de formación o es la sociedad actual la que necesitan un apoyo en su día a día familiar?

Este tipo de formación siempre viene bien, con independencia de la época de la que estemos hablando pero sí es verdad que ahora es más difícil ser padre, porque la sociedad presiona muchísimo más que antes y los niños muchas veces son tratados, prácticamente, como objetos de campañas de marketing, para conseguir que compren juguetes, por ejemplo, y les presionan, por lo que los padres necesitan saber cómo contrarrestar esa presión de las campañas a los niños en este caso.
Silvia Álava, presentando su  nuevo
libro "Queremos hijos felices"

¿Cuáles son los principales cambios que los padres encuentran en sus hijos después de poner en práctica los recursos aprendidos?

Sobre todo, se dan cuenta de que había una forma más fácil de educar en la que se pueden hacer las cosas de manera más sencilla y de que hay un menor de edad que antes se perdía en pataletas y en no obedecer, y ahora ven que es un tiempo también para jugar  y para que todos estén más felices.

Entre los cursos que impartes para profesores y padres, se encuentran la modificación de conducta y motivación, ¿Crees que estos aspectos suponen una  carencia común en la que los padres tienen que trabajar más o son los niños los que necesitan este tipo de ayuda?

En este aspecto hay muchos factores  que se pueden entrelazar y creo no podemos caer en leyes universales, porque cada niño es diferente y hay que hacer un análisis en profundidad. Pero los niños, en términos generales, pasan por una etapa en la que lo quieren hacer todo solos y el ver que ellos solos hacen algo bien, y que alguien le diga que eso está “muy bien” ya es suficiente motivación. Hay que aprender a utilizarlo y practicarlo desde que son pequeños, así, los niños se van motivando porque ven que consiguen las cosas que hacen. Para lograrlo, algo que muchas veces pedimos a los padres en consulta es ajustar su nivel de expectativas, porque pasamos de no exigir nada a exigirlo todo.

Cómo directora del área infantil de la clínica Álava Reyes, ¿Cuál es el consejo que más te piden los padres de cara a mejorar en la educación de sus hijos?

Precisamente, lo que más nos piden los padres es conseguir que sus hijos sean felices, por eso precisamente es el título del libro, ya que es eso lo que queremos reflejar. Los padres, cuando vienen a consulta, lo primero que hacen es responder muchas preguntas y además les preguntamos qué es lo que quieren conseguir, y con independencia del motivo por el que  vienen a consulta, al final todos añaden que lo que quieren es que sus hijos puedan ser felices.

Y por último, siguiendo con tu último libro “Queremos Hijos Felices” en el que tratas diferentes situaciones que antes o después tenemos que vivir como padres… ¿Con qué tres consejos de los que das te quedarías para conseguir que nuestros hijos sean felices?

1. Párate a observar. No solo lo que hace o dice el niño, sino también lo que tú haces, lo que dices y tu alrededor. 
2. Refuerza su autonomía con apoyo y sin sobreprotección.
3. Recuérdale lo mucho que lo quieres.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

“Educación y pobreza. Dificultades para romper un círculo vicioso”.

“Todos tienen derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Así comienza el Artículo 27 de la Constitución Española definiendo el derecho fundamental que supone la educación en nuestro país. Pero, ¿Qué pasa en el resto del mundo?

Coger la ruta para ir al colegio cada día, volver a casa, comer… Cualquier niño puede contar así su rutina diaria cuando va a la escuela. Pero la realidad en otros lugares del planeta es muy distinta. Una rutina diaria en la que los tanques, las montañas, el desierto o un río se convierten en protagonistas, y donde llegar a la escuela, se convierte en un desafío diario con un único fin y por el que los niños nunca pierden la sonrisa: Tener un futuro mejor.

         En Libia, los niños tienen que pasar día tras día entre tanques de guerra    
para llegar a la escuela.   Imagen: Misrata, Libia/ Olivier Jobard

Un círculo vicioso en el que la pobreza y los conflictos toman un papel relevante en el desarrollo de la educación y de la sociedad. Sin una renta mínima, la capacidad de ahorro se vuelve imposible, y el desarrollo económico y social se estanca por falta devías de financiación y ayudas del exterior.
¿Cuál es el papel de la educación en esta situación? Se trata de una de las pocas alternativas en las que la sociedad sigue confiando a corto y largo plazo. Una inversión de futuro que se convertirá en un presente productivo y beneficioso para aquellos que hayan acudido a la escuela. Una mezcla que combinada solo puede dar lugar a experiencias ricas y fructíferas.

Tal es la esperanza que se tiene en la educación, que, Jorge Cela, Presidente de la Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL) cuenta en unas de sus declaraciones cómo en un barrio se había reservado un espacio para crear una escuela, sin dejar que nadie se asentara en el terreno: “Muchas familias llegaron nuevas y quisieron ocupar el terreno. Vendedores ambulantes intentaron montar allí su pequeña caseta, mecánicos intentaron ocuparlo para ganarse la vida arreglando automóviles viejos. Pero nunca se les permitió. El barrio esperó pacientemente a que en cada campaña electoral se avanzara un poco en la escuela. Hasta que hoy la escuela de San Rafael ya funciona. Sus maestras tuvieron que dar clases gratuitamente durante año y medio hasta que llegó el primer cheque. Es la fuerza del valor de la educación, que todos respetan, que convoca con mayor eficacia que ninguna otra institución”.


Son ejemplos como el anterior los que incitan a pensar que la educación es una de las pocas formas que hay para romper el círculo vicioso de la pobreza. Una buena educación es la única forma de conseguir romper esas barreras y lograr un desarrollo social, económico y que mejore las condiciones de una población que necesita la ayuda exterior, para que los niños, el futuro de su sociedad, su única esperanza, no tenga que vivir día a día atravesando zonas de conflicto, buscando pescadores que les ayuden a cruzar al otro lado del río donde está la escuela o tengan que recorrer más de 5 kilómetros para llegar hasta su escuela. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

OBITUARIO FICTICIO Johan Cruyff

Uno de los hombres más queridos en el FC Barcelona y en general, en el  fútbol profesional, Johannes Cruiff, falleció ayer en Barcelona a los 67 años de edad en su casa de la ciudad condal, a causa de un infarto, a consecuencia de los problemas de salud que llevaba acarreando en los últimos meses.


Cruiff, durante su etapa como entrenador. 

Nacido el 25 de abril de 1947 en Ámsterdam (Países Bajos), Hendrik Johannes Cruiff, siempre supo que el deporte, y el fútbol en concreto, marcarían su vida para siempre. Su entrada en el Ajax Amsterdam cuanto era un niño, tuvo mucho que ver con aquel segunda punta del mismo equipo que consiguió marcar más de 400 goles en toda su trayectoria en diferentes equipos, y con aquel entrenador que cautivó al FC Barcelona años después, llegando a convertirse en su presidente de Honor más tarde.

Viviendo a tan solo 500 metros del campo del Ajax, era difícil que un niño con tanta energía no hiciera de las suyas para colarse y hacerse hueco entre los grandes. En su caso, fue su madre, Petronella Bernarda Draaijer, quien hizo posible que su hijo estuviera dentro del equipo, gracias a su trabajo como personal de limpieza del club.

Así, Cruiff debutó en el Ajax, equipo con el que consiguió ganar un balón de oro y varias ligas de fútbol, y con el que jugó hasta 1974, año en el que fichó por el FC Barcelona tras una disputa con el Real Madrid, quien pensaba en un primer momento quedarse con la joven promesa del fútbol.

Durante su estancia en el FC Barcelona, logró hacerse con dos balones de oro más, además de su apodo “El holandés volador”, conseguido gracias a un gol que marcó frente al Atlético de Madrid durante el mismo año de su debut en el equipo catalán.

Tras varias temporadas épicas para él y su equipo, el jugador neerlandés retornó su trayectoria hacia la liga estadounidense de fútbol, convirtiéndose en el mejor jugador dell año 1979.

Con 34 años, decidió volver a su origen y jugar de nuevo en el Ajax pero el fin de su carrera estaba más cerca que nunca. No por su capacidad de juego, sino por varios motivos personales que marcaron el estado anímico del jugador. Sin embargo,  fichó por el Feyenoord y consiguió sus dos últimas  victorias de copa y liga.

Su etapa como entrenador estuvo marcada por su trayectoria en el FC Barcelona, donde logró conseguir grandes triunfos y sacar al equipo de la profunda crisis en la que estaba inmerso, aunque su fin en el equipo fue bastante complicado, llegando a quedar dividido tras su marcha.
En la actualidad, el neerlandés había centrado su carrera en el asesoramiento profesional y se había convertido en un referente de opinión en el fútbol a nivel internacional, además de dedicar parte de su tiempo a distintos proyectos de carácter social.

Su mujer, Danny Coster, y sus hijos Chantal, Susila y Jordi, recordarán siempre a uno de los mayores amantes del FC Barcelona como fue su esposo y padre, un “Holandés volador”, que ayer, tomó un nuevo rumbo.

- Este es un obituario ficticio realizado como práctica para la asignatura de Periodismo Especializado en Educación y Deporte -